Como Phoebe en un ascensor
Se abrieron las puertas y entré despistada como siempre, al subir la vista tu ojos marrones enmarcados en tus perfectas cejas rubias me estaban esperando, nuestras miradas se cruzaron y sentí un cosquilleo.
No era la primera vez que me cruzaba contigo, pero ayer estabas especialmente radiante, y por un instante me enamoré, sentí como un leve rubor subía a mis mejillas al notar tu mirada, sentí que podría dejar que te acercaras a mí como a nadie más se lo permitiría y me alegré de estar en una de las plantas más altas del edificio para disfrutar más de tu presencia.
Llegamos abajo y educadamente me cediste el paso, con euforia infantil comprobé que seguíamos el mismo camino, y a punto estuve en cambiar mis planes y entrar al mismo restaurante que tú, que casualmente es el mismo en el que como yo cuando me quedo por aquí, pero ayer había quedado en acercarme a casa y me pareció demasiado quinceañero cambiarlo por sentarme cerca de tí, así que seguí mi camino.
No se cuando volveremos a cruzarnos, a pesar de trabajar en el mismo edificio, comer sobre la misma hora y en el mismo sitio, que haya cuatro ascensores aleja las probabilidades de que por breves instantes volvamos a compartir ese espacio reducido y me vuelvas a enamorar.
Aún así el destino juega con nosotros cuando menos lo esperamos y, tal vez quiera que nos encontremos pronto otra vez.
Frase del dia: Hoy me desperté soñando que me querías y ahora no me quiero volver a dormir. (Willow) |
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